Tensión y nerviosismo a más no poder. Así se vivió ayer un histórico momento en Talca, cuando el Intendente del Maule, Pablo Milad, junto a un grupo de Seremis debió decidir sobre un polémico proyecto para Molina.

Se trataba de la mega-planta avícola de la empresa Agricovial, cuyas intenciones eran instalarse a 23 km del Parque Nacional Radal Siete Tazas generando más de 120 toneladas diarias de guano.

La jornada estuvo marcada por la temprana llegada de manifestantes molinenses que comenzaron, a eso de las 08:30 horas, a desplazarse con pancartas y megáfonos por las calles de la capital regional, dirigiéndose hasta las afueras del edificio del Gobierno Regional; exigiendo a las autoridades no dar luz verde a lo que podría ser el mayor desastre ambiental en la historia de su comuna.

La propia alcaldesa Priscilla Castillo encabezó la protesta en donde incluso algunos jóvenes que pasaban por la Plaza de Armas, decidieron sumarse a la llamativa movilización ciudadana.

LA VOTACIÓN

El reloj marcaba las 09:00 horas y se acercaba la hora de la verdad, acelerándose los ánimos de los presentes, especialmente después de conocer que la reunión se realizaría a puertas cerradas, sin posibilidad de intervención de terceros.

Casi una semana antes del decisivo momento, el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), había emitido un informe consolidado en el que era lapidario con las intenciones de la firma propiedad de Germán Vial.

Tras recoger la serie de observaciones hechas por organismos técnicos y habiendo incluso extendido plazos para las respuestas de la compañía, el SEA determinó que ésta no cumple a cabalidad con la normativa legal ni ha subsanado “los errores, omisiones e inexactitudes planteados en el o los Informes Consolidados de Aclaraciones, Rectificaciones y Ampliaciones”; señalando también que no se justificó la falta de un Estudio de Impacto Ambiental (EIA).

Con todo esto presente, el Intendente y los Seremis plasmaron, de forma unánime, su rechazo al mega-proyecto, cuya noticia fue recibida casi instantáneamente por quienes se manifestaban pacíficamente en el exterior del edificio.

VECINOS CELEBRAN

Tras conocer la noticia, comenzaron los abrazos y gritos de alegría de quienes todavía gritaban consignas contra la avícola en plena Plaza de Armas.

“Lo esperábamos, pero tuvimos miedo por las presiones económicas que hay. Agradezco a Federico y Catalina, que formularon observaciones que la avícola no pudo contestar, porque no había forma de que dijeran que no iban a contaminar. Estamos contentos también porque el SEA técnicamente rechazó”, dijo la presidenta del Consejo Ecológico de Molina, Eulalia Navarro.

Por su parte, Felipe Rojas, joven estudiante que se unió a la protesta, calificó de positivo el hecho de que la primera autoridad comunal fuera partícipe de la expresión ciudadana, diciendo que “me parece una muy buena señal por parte de los propios representantes territoriales de la comuna en su lucha. Aquí se da una señal de que se entienden las demandas de la gente y se apoyan”.

SABOR AGRIDULCE

Una vez finalizada la votación, la alcaldesa Priscilla Castillo manifestó tener sentimientos encontrados, ya que la avícola puede volver a la carga. “Estamos parcialmente contentos, porque si bien agradecemos que se haya rechazado, la empresa puede perfeccionar su proyecto y presentarse nuevamente en una semana más. Por eso, aspiramos a un cambio de ley que considere la participación ciudadana en las decisiones; además, estas compañías deberían pasar por un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) y no por una Declaración de Impacto Ambiental (DIA), que fue el camino más fácil”, aseveró.

De igual manera, la jefa edilicia explicó que “sirvieron las manifestaciones que hizo la ciudadanía. El estallido social también hace un llamado a la reflexión de las autoridades, en el sentido que no podemos permitir empresas con este grado de contaminación, porque en definitiva atentan contra el medioambiente y la calidad de vida de los habitantes de la comuna”.

Por su parte, el concejal Francisco Valdés indicó que “la gente de campo siempre es la que sufre los embates de las grandes empresas y, en Molina, el 60% o 70% es campo. Por eso, esta es una gran noticia, ya que no habrá contaminación en lugares como Fuente de Agua, La Valdesina, El Yacal, Alupenhue o Buena Paz. Es un gran triunfo”.

 

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