La historia de un pueblo se cuenta en los cementerios. Bajo este lema, la Municipalidad de Molina dispuso de una serie de recorridos guiados a través del campo santo parroquial de la turística comuna, en el marco del Día del Patrimonio.

Por segundo año consecutivo, la iniciativa cultural congregó a personas de todas las edades para aprender sobre los personajes más destacados y los relatos menos conocidos de la ciudad.

Los más de 400 asistentes llegaron hasta el lugar ya sea mediante buses dispuestos por la Corporación Municipal de Cultura, o bien en vehículos propios. De cualquier forma, todos se llevaron una experiencia inolvidable gracias a los inquietantes personajes que les esperaban al interior de las dependencias sacramentales.

Personajes

La puesta en escena contempló un recorrido guiado por un tradicional sepulturero, una misteriosa monja y un tétrico fraile; todos personajes interpretados por colaboradores del municipio.

En el lugar, los participantes iniciaron una travesía con paradas en las tumbas de insignes molinenses, como el sacerdote José Samuel Pérez, cuyo busto se encuentra en la Plaza de Armas; César Reyes Reyes, hijo ilustre con su nombre grabado en la Casa de la Música; Emilio Lorenzini, fundador del actual Molino Santa María y famoso por transportar sus productos en los llamados “Carros de Sangre” (un tren tirado por caballos); Manuel Hernández (el mismo de los buses que llegan al Radal Siete Tazas y a Parque Inglés); y Gabriel Jacques (abuelo del párroco Mauricio Jacques), propietario de la Panadería Francesa, negocio que hasta hoy abastece con las llamativas “galletas de fundo” a las empresas.

Un momento especial se vivió al llegar a la sepultura de la madre Irene García de Prado, responsable de crear la Congregación de las Hermanas del Buen Samaritano, una obra que brinda atención a los más necesitados de la comuna y cuya pérdida todavía es sentida por muchos molinenses.

Similares emociones despertaron al llegar a la tumba de la denominada “Milagro Esperanza”, niña que fue encontrada sin vida en las cercanías de un río y a la que se le atribuyen decenas de favores concedidos a los fieles.

Noche Mágica

Quienes se inscribieron para tomar parte del tour se fueron impresionados por la gran cantidad de anécdotas y relatos poco conocidos acerca de quienes forjaron la historia de la comuna.

Por ejemplo, muchos visitaron lo que se conoce como “el cacho del diablo”, aposento en donde hay una ruptura en forma de cuerno producida para facilitar el acceso al mausoleo, pero calificado por algunos como señal de que el maligno fue a cobrar un alma.

Testimonios

Una de las participantes, la lontuenina Eugenia Alvarado, expresó que “fue una experiencia hermosa, donde uno conoce a tanta gente que hizo historia. Es algo maravilloso que hace nuestra alcaldesa y nos da una enseñanza para que podamos venir a ver a nuestros seres queridos”. Además, indicó que le llamó bastante la atención “la huesera, donde mostraban cómo se hacía el ataúd y esas cosas”.

Por su parte, Francisco Labraña, vecino de la Villa Región del Maule, reconoció que “vine al tour del año pasado también y estuvo más interesante todavía, porque entregaron bastante información”. Similar opinión tuvo Mabel Moya, habitante histórica de la avenida Pastor Garrido, diciendo que “fue un lindo recuerdo, mi madre fue modista y conocía a muchas familias que hoy descansan aquí. Es hermoso que hagan esto”.

En tanto, la alcaldesa de Molina, Priscilla Castillo, calificó a esta visita como “una experiencia emocionante, porque pudimos conocer la historia de Molina a través de distintas personas que hicieron mucho por nuestro pueblo y que hoy descansan aquí. Tuvimos muy buena recepción del público en este Día del Patrimonio”.

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