Una celebración traspasando generaciones tuvo lugar en Molina, específicamente en la población “Santa Esperanza” de Pichingal.

En la oportunidad, los vecinos de la localidad festejaron junto a la alcaldesa Priscilla Castillo por el término de las obras que dejaron completamente pavimentado a este histórico sector rural de la turística comuna.

Además, tras el tradicional corte de cinta, la máxima autoridad local aprovechó la instancia para informar acerca de los proyectos que preparan para la zona, como es el recambio de las antiguas luminarias por luces LED.

El final de un camino

Acompañada por la Consejera Regional, Cristina Bravo, la alcaldesa de Molina, Priscilla Castillo, explicó que son 110 las familias beneficiadas con estas obras, las cuales pudieron financiar gracias al Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) bajo la modalidad de pavimento participativo, aunque esta vez, los vecinos no tuvieron que desembolsar dinero por ser la Región del Maule una “zona de catástrofe”.

“Nos sentimos muy contentos y orgullosos por la gente, porque muchas veces caminábamos por acá y las calles estaban llenas de tierra o posas de agua; pero, ahora, es otra cosa. Esta es nuestra manera de trabajar, la idea es ir desarrollando los proyectos que nos pide la comunidad y llevarlos a cabo aunque tome tiempo”, indicó la jefa comunal.

Por su parte, la presidenta de la Junta de Vecinos de Pichingal, Marcia Alarcón, afirmó que “hoy se cumple un sueño”, agregando que “esto es un logro para todos nosotros, así que agradecemos la gestión de la alcaldesa, porque esto nos cambia la vida. Estamos muy felices por toda la gente que se la jugó, tanto dirigentes como de la municipalidad”.

Jóvenes Talentos

Tras la ceremonia, los más pequeños de la localidad sorprendieron al público con interpretaciones musicales en trompeta, trombón, saxofón y clarinete.

El profesor responsable de la Agrupación Artística Quechereguas de Pichingal, Roberto Ramírez, destacó que “hoy vemos a niños de 10 años que dominan sus instrumentos con propiedad y ya son cerca de 18 los talentos nacientes que están tocando. Esto es gracias a la semilla que sembró en nosotros el maestro César Reyes (cuyo nombre lleva la Casa de la Música), para que traspasemos esto a las nuevas generaciones”.

Consultado sobre la pavimentación de las calles, Ramírez comentó que “sin duda que beneficiará mucho a los chicos, ya que nunca más caminarán en el agua y será una verdadera bendición para la comunidad”.

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